lunes, 5 de noviembre de 2012

COSAS DE MADRES...

    Hace unos meses empecé una etapa nueva de mi vida y es curioso cómo ciertas cosas pueden hacer que cambie de manera radical tu forma de ver el Mundo...
    En estos últimos años he tenido la suerte de poder conocer muchas y muy diversas personas, he podido compartir largos períodos de tiempo con gente completamente diferente a mí, de otras culturas, otras costumbres, de otras maneras de ver la vida... y eso, desde hará unos 8 años, me dió el privilegio de poder disfrutar del conocimiento desde muchas perspectivas. Creedme que algo tan simple como darse cuenta de que las longanizas, tal y como tu las conoces por haber nacido en el lugar en el que naciste, no son tales en el resto del Mundo o, mejor aún, en el resto de España, es algo que puede llegar a tener la trascendencia de contribuir a cambiar tu forma de ver las cosas, darte cuenta de que lo que has vivido y lo que te han enseñado no es la Verdad Absoluta. Que existen otras verdades tan válidas como las tuyas y lo mejor: todas son compatibles!!!.
    Pues bien, en esa creencia mía de que las cosas pueden cambiar según el cristal con que se miren, una vez más aprendí que nada puede cogerse como paradigma de vida. Ahí estaba yo renovando armario a la fuerza... y es que resulta que cuando una se queda embarazada no puede imaginar hasta qué punto puedes llegar a sentirte como uno de esos Pokémon que evolucionaban en cada capítulo de aquéllos dibujos que veía tu hermano pequeño y que nunca llegaste a entender. En ese intento de comprarme ropa que pudiese usar más de dos semanas seguidas sin que ello supusiese parecer un saco de patatas durante las dos primeras, voy y me compro un vestido con cremallera (en mi defensa y antes de contaros lo que pasó, diré que me había comprado ya dos más anteriormente y que los dos llevaban la cremallera por detrás), al probármelo noté que me tiraba un poco el cuello, pero como te los tienes que probar con la chapa esa de seguridad y siempre tienen a bien colocarla de manera estratégica para que no sepas si la ropa te queda como debe hasta que no llegas a tu casa y a la mañana siguiente mismo, decides estrenar todo lo que te has comprado... pensé que efectivamente ocurriría eso. Como no, me lo puse al día siguiente, pese a que me seguía tirando el cuello, pero como para presumir hay que sufrir... pues ahí iba yo con mi vestido verde monísimo pero incomodísimo, con su cremallera en la espalda.
    Cuando llegué a mi casa, no me resigné a tener que guardarlo en el armario y ponérmelo solo cuando estuviese dispuesta a aguantar el cuellito de las narices... además, es que para entonces ya solo me quedaban 3 semanas y poco para poder seguir poniéndomelo, así que puse en práctica mis conocimientos de costurera y al más puro estilo maruji, quité la etiqueta que había en el cuello, descosí la orilla y después de recortarlo, lo volví a coser. Ese mismo día me puse mi vestido verde y tan feliz que iba yo hasta que ME LLAMA MI MADRE POR TELÉFONO... y me dice: "hija, me he comprado ese vestido verde que te compraste cuando viniste". Sí, mi madre es muy mona y muy moderna. Hasta ahí todo bien, pero claro, no lo pude evitar y le pregunté por si había tenido problemas con el cuello tirón, a lo que me contesta: "el cuello?? pero si lleva la cremallera!! cómo que te tira?? la bajas un poquito..." y a continuación escuché las palabras mágicas: "SI NO TE DISTE CUENTA QUE LA ETIQUETA ESTÁ DETRÁS, LA CREMALLERA VA DELANTE MUJER!!!!".
    Y aquí quería llegar yo... qué es eso de que la cremallera va detrás?? Sí, mi abuela también lo decía y seguramente todas las madres de mis amigos también les decían lo mismo. Pero... la longaniza que yo conozco no es la que hay en Castilla la Mancha, ni la de los andaluces!!!... En qué lugar está escrito que LA ETIQUETA VA DETRÁS!!!!???. Pues para colmo, yo indignada y dándole vueltas a esta máxima que por lo visto era algo que no se podía ni siquiera pensar en poner en duda, llego a mi casa y se lo cuento a mi chico, que viene de otro lugar del mundo, pensando en que me diría que no, que eso que me había dicho mi madre tampoco era así en todos los sitios y va y me dice que cómo se me ocurre ponerme el vestido del revés, que desde siempre la etiqueta va detrás!!!. Os imaginaréis mi cara en ese momento...
    Desde entonces no cuestiono una verdad máxima de madre. Eso no se hace!! porque al parecer, lo que diga una madre es verdad aquí y en la China, que debe ser que las mandan a todas a la misma Escuela para que a ningún hijo rebelde le de por poner en duda nada de lo que digan. Ahora me tendré que poner a buscar yo dónde está y cómo matricularme en la Escuela esa, porque sino lo de ser mamá me va a salir un poco mal...

viernes, 3 de febrero de 2012

EL DÍA QUE MUERA, QUISIERA "NO" MORIR

 
Llevo un tiempo reflexionando sobre una frase que, el marido de una paciente me dijo una noche... fue algo como: "Dra. Ud cree que me la cuidaran bien adonde vaya?? He pasado los 66 mejores años de mi vida con ella, creame que cada minuto ha sido especial a su lado. Cómo es la vida sin una persona asi??? Ahora no voy a saber..."
    Inmediatamente después (o, incluso, yo diría que durante...) se me ocurrieron varias "animaladas" que decirle al más puro estilo "Ally Mc Beal" (sí, lo se, todos os habéis puesto super tiernos, pero a mi a veces me da el efecto rebote con estas cosas porque me salen millones de situaciones personales que, directamente, relaciono con estos episodios...). Luego me dió la sensación de encontrarme formando parte de alguna peli del tipo "El diario de Noa" (sí, es que esta noche me sentía yo una estrella de las pantallas... la grande... la pequeña...) y, seguidamente, me invadió una enorme tristeza, unas ganas de llorar como hacía tiempo que no tenía y sentí que necesitaba un abrazo... entonces me puse a llorar sin consuelo, porque cuando realmente necesitas un abrazo, si en ese momento descubres que no hay nadie a quien llamar para que te lo dé en cuanto te vea, sin tener que pedírselo, solo porque vea en tus ojos que lo necesitas, se activa una especie de circuito de retroalimentación positiva que ni el Neurocirujano de Anatomía de Grey sería capaz de consolarte, hiciese lo que hiciese... si, lo que quisiera... (me estoy dando pena... no es tan grave, es solo por la distancia... que mis amigos lo tienen chungo pa cruzar el charco así ipso facto en cuanto los llamas... es que lo de coger un avión es algo más elaborado que ir en coche).
    La pobre abuelita murió, pero yo firmaría ya por morirme de aquélla manera. Creo que no hay mejor manera de "NO" morir. Sí, luego os cuento. No es que me haya vuelto (más) loca...
    Con todo esto, y tendida en mi colchón de guardia que reposaba sobre el fresquito suelo del entrañable zulillo en el que dormimos (os prometo que he intentado hacer una descripción muy "light" para continuar con el toque "romántico" de la historia... pero es que porque no lo véis, pensaréis que lo hago adrede, pero teniendo la imagen de ese lugar en la cabeza, hay pocas cosas agradables que te salga decir así de manera espontánea). Pues en esas circunstancias, recordé y rescaté una conversación que días antes tuve con un buen amigo.
    Os cuento: en el contexto de un fin de semana lleno de energía positiva, surrealismo y largas conversaciones divagando sobre la vida, me hizo una pregunta que me quedé con ganas de contestarle (es que yo a veces me quedo como flasheada y no reacciono... yo creo que fue eso lo que me pasó... y luego me lo guardo todo dentro y va haciendo pelotilla hasta que la pelotilla se vuelve pelotón y tiene que salir por algún sitio... así que... querido Ciborg-pitufo por extensión, hoy toca dar una contestación a esa pregunta).
   Me preguntó que yo para qué quería un novio, si eso a mí no me pegaba con lo independiente que yo era y lo bien que me lo montaba yo sola... (pues ya... pero nadie dijo que fuesen dos cosas incompatibles!!!). Antes de contestar, aclararé un par de cosas: una, que nunca dije (se que no me váis a creer, pero por si aún no os habíais dado cuenta, soy un poquito "atípica", que es una manera sutil de decir que soy más rara que un perro verde), nunca, nunca... que yo lo quisiera. Ni siquiera que hubiese querido tener pareja en algún momento de mi vida; y, dos, que esto no nos salió así de la nada... que el finde fue surrealista pero a tanto no llegamos. La pregunta fue bastante salida de la nada, pero antes habíamos estado hablando sobre las relaciones raras de mi vida (vamos, casi todas), que algún día si me animo os contaré (pero eso es otro capítulo aparte). Una vez aclarado esto, contesto: NO QUIERO UN NOVIO!!!! No es que sea uno de mis objetivos a cumplir para que "no se me pase el arroz" (como dice mi abuelo) o que, si se me pasa, sea en compañía que parece que se lleva un poco mejor y es menos traumático. Yo creo que en la vida, uno no está solo, está con sí mismo, disfruta de su propia compañía, y que, compartir esa compañía tan valiosa ,y que tanto cuesta de criar, con otra persona, es un privilegio. Así que no quiero un novio que me diga "te quiero, te adoro, te compro un loro" y que me de la razón como a los locos para que yo  me monte mi cuento de princesas y piense que es todo perfecto en mi mundo virtual y luego con los años, acabe dándome cuenta, de que en lugar de un príncipe, tengo a un sapo calvo, con gafas y barriguilla cervecera, que pasa las horas trabajando, delante de la tele o buscando planes para salir de casa porque se haya cansado de ver la misma cara todas las mañanas. Yo no quiero eso!!!!. A mí me gustaría (y por pedir que no quede...), tener el privilegio de, llegado el día, compartir con alguien todas mis alegrías, mi pasión por mi profesión, las historias de pacientes que me hacen llorar y las que me hacen reír, los silencios, los ruidos de mi vida... y que se sienta parte de ellos, que los haga únicos y que nos hagan únicos juntos, que los compare con los suyos y que sus momentos sean también míos.

 
    Me gustaría, tener el privilegio de "NO" morir un día en el corazón de esa persona que ha estado ahí, ya sean 66 años o 6 meses. "No" morir un día, mientras escucho a esa otra "naranja entera" que se quedó voluntariamente y el tiempo que quiso (y no el que las circunstancias le obligaron), decirle a una Dra., mientras cierro los ojos por última vez, que cada momento que ha pasado a mi lado ha sido especial, porque es el mejor regalo que alguien te puede hacer: salvarte la vida con cada recuerdo y cada sentimiento que compartió contigo y que seguirá teniendo presentes a lo largo de su vida. Porque, ese, para mí, es el verdadero sentido de vivir mi querido Ciborg-pitufo: lograr cambiar un poquito de alguien y dejar tu huella en él, para poder seguir aportando al Mundo algo de tí mientras esa persona te mantiene viva en el recuerdo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

MI CARTA DE NAVIDAD

Querida Reina Maga!! (NDA: sí, no me he equivocado, os lo explicaré al acabar la carta):

Siguiendo la tradición desde hace ya 9 años (bufff, hace tanto?? acabo de contar el tiempo que hace... no puede ser que sea tanto!!! algo va mal, o bien... no se... aún hay días que tengo la tentación de coger el teléfono y llamarte, contarte qué me ha pasado, creo que estarás al otro lado y después de descolgar el teléfono algo me devuelve a la realidad... tú?? debe ser precioso que después de tanto tiempo alguien te tenga tan presente y te siga necesitando tanto. Yo de mayor quiero ser como tú!!!), este año no podía ser menos y tenía que escribir "LA CARTA".
    Es gracioso, pero siempre empiezo diciéndote lo mismo, no se, acostumbrada a tus últimos años a mi lado, creo que puede que lo olvides y, como es tan importante para mí, te lo vuelvo a contar (por si acaso...). Este año es un poco diferente, he decidido escribirte por aquí. Aunque sean nuevas tecnologías, se que no es impedimento para tí. Lo leerás seguro. Si él lo ha conseguido, tú también puedes!!!
    Pues ahí va mi carta:
    Los niños siempre dicen a sus Reyes Magos al final del año, que han sido buenos, que se han portado bien... Yo, como te suelo decir, he sido a ratos buena, a ratos menos buena y supongo que algunos dirían que a ratos mala. Yo no lo creo, no, porque para ser mala hay que hacer las cosas con una intención que yo no tengo. Tú te encargaste de transmitirme esa transparencia de alma que tanto valoro hoy en día y que intento conservar por encima de todas las cosas. Independientemente de ello, lo mismo da, buena, que mala, que regular, porque la intención de mi carta Navideña no es que me traigas un montón de cosas. Si tuviese que pedir algo para Reyes, pediría que volvieses a mi lado, porque hace falta gente como tú en este mundo, pero no sé quién puso la norma esa de que esos regalos no se vale pedirlos. Me aguantaré! No me queda otra...ves?? da igual sea buena o regular buena... ;)
    Ya sabes que desde que te fuiste, la Navidad no es lo mismo. No huele igual, no sabe igual y no se siente igual. Tú la hacías diferente, especial. Bueno, tú hacías especial cada segundo a tu lado. A mí siempre me dió igual el niñito Jesús, las misas y las ceremonias que envuelven la Navidad (lo siento, te salió una niña con mente científica y sigo sin entenderlo). La Navidad era mucho más. Era pasar a tu lado 15 días llenos de ilusión, era levatarse con un beso y un abrazo que, aún después de 9 años, recuerdo como si me lo hubieses dado esta mañana; era dormirse con el olor de la leña con sabor a naranja porque te encantaba dejar la "corfa" metida en la chimenea para que la casa oliese "a Navidad!!!"; era la ilusión de encender unas velas, de pasar toda una mañana a tu lado montando un belén en el que todos los días los muñecos se movían un poquito en dirección al portal; era sentir la sensación increíble de ser niño y meter las manos enteras en la masa de los pasteles de boniato y luego chuparse los dedos; era conseguir que tooodos y cada uno de los que te rodeábamos sonriésemos a pesar de todo cuando llegábamos a tu casa el día de Navidad a comer y que formásemos un coro improvisado que parecía hubiese estado ensayando todo el año, solo para entonar unas cuantas notas que durarían hasta la noche cuando nos quedábamos sin voz...
    Por eso, ahora, cuando miro a la Navidad y solo veo todos esos adornos sin sentimiento, toda esa gente comprando regalos mientras se olvidan de regalar esas cosas que no se compran con todo el dinero del mundo y hacen que recuerdes a esa persona hasta que dejas de existir, cuando veo cómo la gente se empeña "en ser mejor" estos días "porque es Navidad"... me pongo nostálgica y, sí, me cabreo! es que no entiendo nada!!! luego dicen que se sienten vacíos!! pues claro, porque el alma no se llena a base de regalos envueltos con un lazo rojo, se llena con besos (pero ellos no lo saben). Es que no se si tienes idea de en qué se ha convertido esto??? el mundo está patas arriba!!! Las señoras van denunciando a Baltasares por recibir caramelazos en las cabalgatas. Si vas a la cabalgata ya pensando en cómo le vas a sacar a Baltasar (que por cierto, no se qué mal ha hecho el pobre... con  lo bueno que fue siempre conmigo!! por eso era mi preferido!) más de lo que ya se ha dejado para que tengas debajo de tu árbol todas esas cosas absurdas que te has empeñado en tener porque crees que te darán la felicidad eterna...que yo sepa los Reyes nunca trabajaron y debe ser complicadísimo sacar tanto dinero en tan solo un año, como pa' que encima les vayamos denunciando, yo creo que no tienen ni para pagarse el abogado!!! (yo lo digo por lo difícil que es ahorrar, que ahora que trabajo cada día lo entiendo mejor...). Qué será lo próximo?? Que venga un niño y se cargue a Papá Noel porque no le ha traído todo lo que había pedido?? Sin comentarios...
    Pues eso "mi Reina Maga", echo de menos taaaanto TU NAVIDAD!!!!, así que, por noveno año consecutivo solo te voy a pedir que algún día me traigas de nuevo TU Navidad, que me des la capacidad y la magia que tuviste tu para crear la mía propia, y que consiga hacerme inmortal en el corazón de alguien como tu lo sigues siendo en el mío. Con ser la mitad de especial que tú, me conformo. No dejes ni un solo día de seguir enseñándome desde tu estrella fugaz.
Bon Nadal, de "la teua xica"


    Y aquí va la explicación a la carta, para los que os habéis perdido:
No hace mucho, leyendo un libro, leí una frase que me encantó. No la tengo aquí delante, pero decía algo así como que "solo se dice "romper a llorar" o "romper a reír", pero es una expresión que no se puede utilizar con muchos verbos más, porque uno se rompe solo con sentimientos tan fuertes que te hacen reaccionar así. Uno se rompe y con suerte se vuelve a recomponer, pero es llorar o reír el camino a volver a recomponerse después de roto". Hace 9 años, yo me ROMPÍ en mayúsculas, me rompí al perder a uno de los pilares más importantes de mi vida, a una de las personas más increíbles que he conocido, la primera que me cogió en brazos y con suerte la última que me abandone antes de morir.
No hay mejor palabra que esa para expresar lo que uno siente cuando te dicen que no volverás a verle. También gracias a ella conseguí recomponerme y hacerme más fuerte que nunca. Por eso decidí que mi carta de Navidad la escribiría con un destinatario diferente al de los años anteriores y la enviaba al mundo con la esperanza de que llegase allá donde ella estuviese. Hoy la lanzo al mundo a través de otro medio para compartirla también con quien desee leerla.
Puede parecer una entrada un poco triste, pero nada más lejos de la realidad. Me siento feliz y afortunada de haberla tenido y seguir teniéndola a mi lado: nadie muere si no lo hace en el corazón de quien desea tenerlo cerca.

lunes, 28 de noviembre de 2011

LA ALMOHADA (Roma Noviembre 2011)



  La almohada es el elemento más importante en la vida de una persona... sí, no pongas esa cara...
Si te preguntasen "¿qué te llevarías a una isla desierta?", ¿qué contestarías?. Yo, seguramente, diría que un libro y unas pinzas de depilar, para matar el tiempo más que nada (tanto uno como las otras...), sin embargo, estuve de Erasmus hace unos años y la realidad es que no concebía mi maleta si dentro no iba: MI ALMOHADA!!!.
    El otro día leía un libro en el que el protagonista hablaba de esto y me hizo pensar. Decía que tardas años en hacer tuya una almohada, que necesitas dormir muchas veces con ella para conseguir el sueño perfecto, para darle la forma especial que la define, que hace que la llames "tu almohada", esa forma que tiene que te atrae porque la hace única. Al final, la conoces taaaan bien, que sabes cómo colocarla exactamente, darle la situación justa dentro de una cama gigante, enana o como quiera que sea (porque, en realidad, la cama da igual, lo importante es "ella", tu almohada), hacer que consiga esa temperatura perfecta y amoldarla a ti para que en ese preciso momento en el que lo consigues, caigas en un profundo sueño y a la mañana siguiente despiertes como si acabases de nacer: como nuevo!.
    Leyendo estas líneas, yo pensaba todo el tiempo en mi almohada...ahora que estoy de viaje, la echo mucho de menos... Y es que mi almohada es tan especial que no la podría llevar a cualquier lugar. En realidad, lo que me impide llevármela, no es en sí el lugar únicamente, sino más bien el tiempo que vaya a estar allí.
    Recuerdo que, desde bien pequeñita,  ya me llevaba mal con las almohadas... probé cientos de ellas: en mi casa, en casa de mis abuelos (donde dormía casi cada fin de semana), en hoteles, en hospitales...Aún hoy sigo durmiendo con otras... pero recuerdo perfectamente el día en que dormí con ELLA!!!:
Hacía unas semanas que mis padres se habían comprado 2 almohadas de látex (que por aquél entonces era lo más!!). Era una noche calurosisisisisma de verano y, harta de no poder dormir por el calor que me daba aquélla con la que dormía, cogí la almohada de mi padre (que decía que no le acababa de convencer) y... aaaaayyyyyy!!! qué noche!!! fue un flechazo!! Jamás había dormido así!. Los siguientes días tuvimos nuestras diferencias, pero ambas sabíamos que, a pesar de ello, nos habíamos encontrado.
Desde entonces la llevo siempre que puedo conmigo: de vacaciones, de Erasmus, ahora a mi casita mallorquina...Pero, como pesa tanto por ser de látex y es bastante voluminosa, no siempre cabe en la maleta (aunque he desarrollado métodos como envasarla al vacío para que no ocupe tanto espacio, pero el peso aún no lo he conseguido disimular... - ni que mi almohada fuese una compota de manzana...ya...se lo que estáis pensando...pero es una muy buena opción, tenéis que reconocerlo-).
    Y es que... una almohada es una almohada!!! Ojalá pudiésemos decir eso, saber tanto y compenetrarnos de esa manera con las personas que amamos y que duermen a nuestro lado...
    En definitiva, es un tipo de amor: yo a mi almohada la echo de menos cada mañana al despertarme y cada noche al acostarme cuando no la tengo conmigo, cuanto más tiempo esté a mi lado, mejor!!! y, a veces, pienso que siempre estará ahí, que nunca me abandonará, y le hago menos caso del que se merece, no la valoro como debería... ¿Quién no puede decir eso de alguien a quien ama o ha amado?.
    Sin embargo, si fuese tan puro y sincero el amor entre personas, también tendría su inconveniente: las almohadas llevan en su interior parte de tus pesadillas, de tus miedos, de tus problemas y tus sueños (como decía aquél hombrecito del libro de A. Espinosa). Eso que solo de noche dejas que escape de ti. Quizá ese es el motivo por el que las enfundamos, para ocultar todo eso, para no vernos realmente a nosotros mismos. Si todo eso lo compartiésemos con alguien, podría ser precioso, pero correríamos el riesgo de que, en algún momento, nos desnudase por completo y nos hiciese mirarnos en un espejo...y eso, la mayoría no lo soportaríamos. Por eso lo guardamos en almohadas... porque... ¿cómo enfundas para siempre a alguien??. Las personas en fundas, se mueren.

domingo, 27 de noviembre de 2011

"VIBRACIONES MARANAS" (Río 10 Nov 2011)



   Hoy me he levantado graciosa. O eso siento. No es que haya empezado el día haciendo chistes cual buen andaluz... lo cierto es que no he hablado mucho desde que me he levantado, pero hoy siento que es uno de esos días que si descolgase el teléfono para hablar con mi amiga Mara, ella se reiría todo el tiempo mientras yo hago una especie de monólgo improvisado sobre mi vida.
    Y es que mi amiga Mara, ante todo, opina que soy una persona muy graciosa. Me lo dice siempre que hablamos. Yo creo que es que me pilla siempre en el peor momento del día y, no se por qué extraño motivo, cuando hablo con ella en lugar de ponerme a llorar, me da por hacer parodia de los "grandes y únicos momentos estelares de mi vida a la par que bastante frecuentes".
    Siempre concluímos que cuando seamos unas abuelitas adorables, nos sentaremos a escribir un libro con todas estas historias. Realmente siempre he pensado, que si lo llegásemos a hacer (en condiciones, claro), podría llegar a ser un Best-Seller, pero es que no se si me veo siendo famosa con 80 años...No se lleva eso de las arrugas en los famosos no?? (Lo discutiré con ella la próxima vez que hablemos...)

    Ahora está en Argentina con su chico mientras yo estoy por Italia en un viaje de reencuentro con mi "yo" interior, así que no la puedo llamar (bueno, como poder... pero no debería si quiero comer el resto del mes algo más que patatillas...). Antes hablábamos mucho más, pero ahora entre que cada una vivimos en una ciudad diferente y que el trabajo no nos deja mucho tiempo libre... son muy pocas las tardes o noches en las que tenemos más de 1h libre para hablar. Es que para hablar 3 min mejor no coger el teléfono!!. Al menos, no con ella. Igual suena un poco gráfico, pero para que se me entienda, es como si te cortasen un orgasmo justo cuando saber que va a pasar... una putada!!
La echo de menos. Echo de menos esas conversacionesen esos días en los que parece que tu madre, el día en el que decidió fabricarte, tuvo a bien ponerte 2 pies izquierdos y no hay manera de que te levantes con el derecho... claro!!!
    Es que son conversaciones muy especiales. Seguramente con un toque de surrealismo y excentricidad para alguien que las escuchase sin conocernos. En algunas he llegado a ser "un barco a la deriva que navega al revés del resto" o "que sube a bordo a pasajeros que no pegan con las instalaciones" y creo que por eso luego no se cómo deshacerme de ellos porque quedaría mal tirarlos por la borda... Así me ve mi amiga: a veces yo soy un barco, a veces ella una "maricosa" y vamos tirando...

    Recuerdo la última conversación que tuvimos... pensándolo bien no hace tanto. El motivo central de la conversación fue exactamente el que me llevó a hacer este viaje de ahora.
Me llamó ella, quería contarme que se iba a Argentina 2 semanas a casa de su chico. Me puse taaaaaaan contenta!!!! es que  la vi feliz, y esas cosas se me contagian rápido... pero me caí de culo al ir a sentarme en la cama para hablar largo y tendido, voló el teléfono por los aires y yo volví a mi realidad... Estaba realmente mal. Qué digo mal?. Estaba realmente perdida. Perdida dentro de mí. Se puede uno sentir mal, pero eso dura un rato, a lo sumo un tiempo con fecha de caducidad. Ahora... perderse dentro de uno mismo... no saber dónde te encuentras ni cómo o por qué has llegado al punto en el que estás, es una experiencia que no se la deseo ni a mi peor enemigo (no sé por qué se usa esta frase hecha... ni que la gente tuviese tiempo de hacer un ranking de a quién odia más y de quien nos odia a nosotros... yo no tengo tiempo ni ganas!!!).
    Recuerdo que me puse a llorar y como pude le expuse todas mis dudas existenciales. En aquél momento me lo cuestionaba todo!!! Acababa de ser consciente de que acababa de subir nuevamente a mi barco a alguien herido, estando mi barco roto en mil pedazos y con la enfermería cerrada por baja prolongada. Así imposible llegar a ningún puerto... ni bueno ni malo. Lo supe desde que subió, pero me di cuenta hablando con ella. Y es que ese es un "don" que ella tiene, por eso siempre la llamo ante situaciones de este tipo.
    Antes de subir a este pasajero (mucho antes), había subido otro que se dedicó a hacerme pensar que era el barco más pequeó del océano mientras destrozaba cada puerta, cada ventana, cada habitación... deteniéndose a conciencia con los detalles más íntimos. Me dejó como a "la perla negra" esa de "Piratas del Caribe" pero vista de noche y con los malos... vamos, fatal!
   
    Perdida, a la deriva y sin rumbo estaba yo cuando me llamó y le hice un millón de preguntas (no sin antes levantarme del suelo y tumbarme en la cama con la intención de no levantarme hasta no acabar la conversación. No fuera que el siguiente golpe fuese peor y, oye!, que una vive sola y estos accidentes domésticos hay que preveerlos o evitarlos en la medida de lo posible). Había llegado al punto en el que había llegado a pensar que la culpa de estar como estaba era, en gran parte, mía.
    Creo que ese fue el punto de inflexión en el que para ella dejé de ser un barco para convertirme en una especie de energía que vibra en alguna frecuencia del Universo. Sí, preparaos para todo un desarrollo místico de una conversación propia de "La Hierbas" de "Aquí no hay quien viva", pero con infusión y porro incluídos...
   Según mi amiga, el motivo por el que últimamente (vamos, desde hace solo... como los últimos 8 años de mi vida... nada más!!) siempre acabo con especímenes raros que me dejan secuelas graves, es porque no sintonizo bien mi frecuencia con la del Universo y claro vibro de manera extraña...
En ese momento yo me vi como un aparatejo de radio de esos que existían cuando nosotras éramos pequeñas, de esos con un montón de ruedecitas que a todos nos ha gustado toquitear y que a nuestra abuela no le hacía ninguna gracia que lo hiciéramos porque tardaba como una semana hasta que volvía a sintonizar la emisora donde daban "la mesa camilla", ese programa con el que dormía la siesta mientras tu la mirabas con cara de pocos amigos porque había puesto el dichoso aparatillo parlante a una altura fuera de tus posibilidades y no podías volver a girar la rueda para quedarte tranquila una semana más, que en ese momento era lo que más querías en el mundo... eso si que era sintonizar!!!
Así que, como el que sentencia algo de lo que no le cabe la menor duda, le dije: "Pues dime dónde está la rueda que me sintonice con el Universo, por que yo la he perdido y no me la encuentro por ningún lado!!"
    Entonces, como habitualmente sucede, empezó a reírse y me contestó con otra gran frase: "Amor, las grandes espadas se forjan con fuego". Ahora lo entendía todo!!!! ya sabía por qué no encontraba mi rueda... es que con lo del forjado y tanto calor se había derretido... y ahora que hacía yo para volver a sintonizarme?? (si es que en algún momento lo había estado... que no lo tenía yo muy claro...) La respuesta, solo la tenía yo: hacer un viaje al interior de mí misma. Volver al lugar que más paz me había dado, el lugar en el que había solucionado los grandes problemas que había tenido y para los que hasta ese momento no había encontrado solución. El lugar en el que habñia podido ser YO, yo en mi estado puro y, lo más importante, habiéndolo conseguido sola, sin necesitar a nadie.  Y aquí estoy, en Italia y directa a mi último destino, el más especial de todos: Pisa.
   
    Este es el lugar en el que me reencuentro, sintonizo con el Universo (que diría Mara) sin necesidad de ruedas ni botones, solo dejándome salir, dejarme ser yo misma, disfrutando. Aquí he vuelto a comprender que suba quien suba al barco, y vaya dónde vaya, la mejor compañera de viaje, con quien realmente tengo que llevarme bien, soy yo misma. Lo demás son añadidos que darán color o nublarán mi vida si yo quiero que lo hagan...
   
    En cuanto vuelva a España llamo a Mara!!! Necesito contárselo y que me cuente...