lunes, 5 de noviembre de 2012

COSAS DE MADRES...

    Hace unos meses empecé una etapa nueva de mi vida y es curioso cómo ciertas cosas pueden hacer que cambie de manera radical tu forma de ver el Mundo...
    En estos últimos años he tenido la suerte de poder conocer muchas y muy diversas personas, he podido compartir largos períodos de tiempo con gente completamente diferente a mí, de otras culturas, otras costumbres, de otras maneras de ver la vida... y eso, desde hará unos 8 años, me dió el privilegio de poder disfrutar del conocimiento desde muchas perspectivas. Creedme que algo tan simple como darse cuenta de que las longanizas, tal y como tu las conoces por haber nacido en el lugar en el que naciste, no son tales en el resto del Mundo o, mejor aún, en el resto de España, es algo que puede llegar a tener la trascendencia de contribuir a cambiar tu forma de ver las cosas, darte cuenta de que lo que has vivido y lo que te han enseñado no es la Verdad Absoluta. Que existen otras verdades tan válidas como las tuyas y lo mejor: todas son compatibles!!!.
    Pues bien, en esa creencia mía de que las cosas pueden cambiar según el cristal con que se miren, una vez más aprendí que nada puede cogerse como paradigma de vida. Ahí estaba yo renovando armario a la fuerza... y es que resulta que cuando una se queda embarazada no puede imaginar hasta qué punto puedes llegar a sentirte como uno de esos Pokémon que evolucionaban en cada capítulo de aquéllos dibujos que veía tu hermano pequeño y que nunca llegaste a entender. En ese intento de comprarme ropa que pudiese usar más de dos semanas seguidas sin que ello supusiese parecer un saco de patatas durante las dos primeras, voy y me compro un vestido con cremallera (en mi defensa y antes de contaros lo que pasó, diré que me había comprado ya dos más anteriormente y que los dos llevaban la cremallera por detrás), al probármelo noté que me tiraba un poco el cuello, pero como te los tienes que probar con la chapa esa de seguridad y siempre tienen a bien colocarla de manera estratégica para que no sepas si la ropa te queda como debe hasta que no llegas a tu casa y a la mañana siguiente mismo, decides estrenar todo lo que te has comprado... pensé que efectivamente ocurriría eso. Como no, me lo puse al día siguiente, pese a que me seguía tirando el cuello, pero como para presumir hay que sufrir... pues ahí iba yo con mi vestido verde monísimo pero incomodísimo, con su cremallera en la espalda.
    Cuando llegué a mi casa, no me resigné a tener que guardarlo en el armario y ponérmelo solo cuando estuviese dispuesta a aguantar el cuellito de las narices... además, es que para entonces ya solo me quedaban 3 semanas y poco para poder seguir poniéndomelo, así que puse en práctica mis conocimientos de costurera y al más puro estilo maruji, quité la etiqueta que había en el cuello, descosí la orilla y después de recortarlo, lo volví a coser. Ese mismo día me puse mi vestido verde y tan feliz que iba yo hasta que ME LLAMA MI MADRE POR TELÉFONO... y me dice: "hija, me he comprado ese vestido verde que te compraste cuando viniste". Sí, mi madre es muy mona y muy moderna. Hasta ahí todo bien, pero claro, no lo pude evitar y le pregunté por si había tenido problemas con el cuello tirón, a lo que me contesta: "el cuello?? pero si lleva la cremallera!! cómo que te tira?? la bajas un poquito..." y a continuación escuché las palabras mágicas: "SI NO TE DISTE CUENTA QUE LA ETIQUETA ESTÁ DETRÁS, LA CREMALLERA VA DELANTE MUJER!!!!".
    Y aquí quería llegar yo... qué es eso de que la cremallera va detrás?? Sí, mi abuela también lo decía y seguramente todas las madres de mis amigos también les decían lo mismo. Pero... la longaniza que yo conozco no es la que hay en Castilla la Mancha, ni la de los andaluces!!!... En qué lugar está escrito que LA ETIQUETA VA DETRÁS!!!!???. Pues para colmo, yo indignada y dándole vueltas a esta máxima que por lo visto era algo que no se podía ni siquiera pensar en poner en duda, llego a mi casa y se lo cuento a mi chico, que viene de otro lugar del mundo, pensando en que me diría que no, que eso que me había dicho mi madre tampoco era así en todos los sitios y va y me dice que cómo se me ocurre ponerme el vestido del revés, que desde siempre la etiqueta va detrás!!!. Os imaginaréis mi cara en ese momento...
    Desde entonces no cuestiono una verdad máxima de madre. Eso no se hace!! porque al parecer, lo que diga una madre es verdad aquí y en la China, que debe ser que las mandan a todas a la misma Escuela para que a ningún hijo rebelde le de por poner en duda nada de lo que digan. Ahora me tendré que poner a buscar yo dónde está y cómo matricularme en la Escuela esa, porque sino lo de ser mamá me va a salir un poco mal...